Esperanza en lo sencillo

Al pensar en el callejón sin salida por el que se pavonea la crisis económica y en cómo a su paso deja babeando al personal hambriento y sin nada llevarse a la boca, me viene a la mente el pensamiento de moda estos días de amargo paro y bajos sueldos: Tengo que montarme algo por mi cuenta para ganarme la vida. Pero esta aspiración suele quedarse en la meta, es decir, en aspiración inspirada. Hay muchos motivos para eso, pero uno de ellos es que da la sensación de que para triunfar hace falta una idea meganovedosa, que deje a todos boquiabiertos, propia de mentes ágiles y frescas. Pero no es así. Aún hay esperanza en lo sencillo. En el mercado Nuestra Señora de África de Santa Cruz de Tenerife, sin ir más lejos, el dueño de una pescadería pasó de limpiar las telarañas de su caja registradora a ingresar euros por un tubo. La bombilla se le encendió en el Mercado madrileño de San Miguel. Allí observó que los puestos de venta también ofrecían sus productos en forma de tapas y pinchos y archivó esta ocurrencia en su carpeta de Posibles. Más tarde, cuando puso en práctica esta nueva oferta, resultó que funcionó. Sus platos de ostras, camarones, cigalas y berberechos, acompañados de champán o vino blanco, son un éxito. Sólo tuvo que reorientar el negocio que ya tenía entre manos y conocía de sobra. En ciertas ocasiones, la solución está delante de la nariz y no en el ombligo. Levantar la cabeza y mirar alrededor para otear un horizonte, no necesariamente lejano, puede ser de gran ayuda. Es como antes de los años 70, cuando en los viajes había una parte muy sufrida: la de llevar las maletas a pulso. Si no, piensen en la imagen de Paco Martínez Soria arrastrando boina y equipaje por Madrid, sujetando con las dos manos el bulto de sus pertenencias mientras sorteaba coches y empujones. Hasta que alguien se dio cuenta de que la rueda ya estaba inventada desde hacía años, miles de años, concretamente desde la época anterior a Cristo. Y, por fin, cuadró la ecuación: maleta más ruedas igual a una maleta con ruedas. Si es que, cuando un piensa bien, todo fluye.

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